Gender conciliation and parental co-responsibility

Elizabeth Thomason '14 Biology

Elizabeth Thomason ’14
Biology

Conciliation and responsibility

by Elizabeth Thomason

Abstract

This study focuses on the effects that women in the workplace have had on the familial roles in Spain. The incorporation of women in the workplace has taken place primarily in the last century and it has had profound effects on society as we know it. This study addresses the traditional roles of women and how they are progressing and evolving. This in turn requires a reevaluation of everyone’s roles in the home. These tasks have certainly not lost importance but they can also not be forced fully upon working women. This change necessitates a sharing of the burdens of the house and familial care between a couple. There are many social policies and programs that have been organized in Spain to help alleviate the stress of unequal workloads. These include conciliation and co-responsibility, both of which are outlined and discussed in more detail. Though only beginning in Spain now, these policies have the potential to benefit other societies that have incorporated women into the workforce but have not necessarily changed the way society views the roles and responsibilities of women in the home. Spanish conciliation and co-responsibility will be the role models for other countries. Hopefully these Spanish policies will light the way to form a truly productive society with well-cared for homes, children, and elderly, alongside content workers, both male and female.

Conciliación y corresponsabilidad

Una mujer que es taxista en Cádiz estaba trabajando un día. Se paró para recoger a un cliente cuando el hombre se negó a subirse a su coche. Luego, él declaró que “las mujeres están para otras cosas”. (López 13). Esta declaración no es lo más corriente en España, pero muestra una representación buena del sexismo restante y el deseo de controlar a las mujeres. Sin embargo, es verdad que hoy en día en España, podemos ver más igualdades entre los hombres y las mujeres.[1] La imagen de las mujeres ha cambiado muchismo desde la muerte de Franco en 1975. Durante este tiempo las mujeres eran limitadas totalmente a la casa. Cuando ellas se casaron estaban obligadas a salir de sus trabajos remunerados, si los tenían, para trabajar en la casa con la familia (Gurich 189). Por eso, en los años cincuenta casi ninguna mujer de la clase media trabajaba afuera de la casa. Es verdad que la lucha de los últimos treinta y ocho años muestra resultados fuertes. Ahora, las mujeres pueden votar, ser más libremente en sus acciones cotidianas, llevar cualquier ropa que quieren y tener trabajo afuera de la casa. Sin embargo, vemos muchos ejemplos de la disparidad entre hombres y mujeres cuando hablamos sobre el ámbito laboral. Aunque las mujeres tienen más derechos y libertades, en España hoy todavía hay sentimientos machistas e ideologías muy viejas que existen en la concienca pública aunque no los reconocemos (Fornell et al.).[2]

Este machismo incluye una promoción muy vieja de Franco y otros. Es la idea de las dos esferas: la esfera pública y la esfera privada. La esfera pública se asocia con los trabajos remunerados y la esfera privada representa aspectos de trabajo en la casa como el cuidado de los niños y el mantenimiento de la casa. En el pasado en todo el mundo las mujeres de cierta clase social ocupaban la esfera privada. Las cualidades “varoniles” eran asociadas con la esfera pública: la inteligencia, la valentía, la agresividad, la dureza. Las mujeres fueron asociadas con la ternura, la abnegacion, la pasividad, la modestia, la cooperación, el pragmatismo y la responsabilidad, no todas de las cuales se consideran cualidades fuertes (Camps 17). Estas características apoyan la dicotomía típica de una mujer dependiente y un hombre independiente, quien trabaja para mantener a la familia mientras la mujer es sólo la ama de casa (Camps 44).

Vemos una versión de esta dicotomía en la construcción social de los trabajos que se consideran “femininos” o “masculinos”.[3] Cuando mujeres ocupan trabajos que usualmente son “sólo para hombres”, es muy extraño en la sociedad hoy en día y algunas personas dicen que es anormal.[4] Ellos tienen opiniones paralelas a las ideas de limitaciones para las mujeres que los conservadores tenían durante el franquismo y a veces estas personas excluyen a las mujeres que trabajan en puestos tradicionalmente “masculinos”.[5] Por ejemplo, hay un grupo de mujeres que se sienten maltratadas y en riesgo de exclusión social debido a sus trabajos “masculinos”, incluyendo a la mujer taxista que estuvo insultada porque es una mujer (López 13). Este prejuicio y la idea de las dos esferas crean muchísmos problemas para las mujeres que trabajan, especialmente si tienen una familia con hijos.

Una mujer trabaja en su puesto en el mercado central, un trabajo frecuentamente considerado “masculino”

Una mujer trabaja en su puesto en el mercado central, un trabajo considerado “masculino”

En el pasado reciente, la idea de “conciliación” fue promulgada como una política para el crecimiento de la igualdad en una familia con dos padres que trabajan (Fornell et al.). Hay estadísticas que muestran que en 43% de parejas, ambos cónyuges trabajan a jornada completa (Tobio 31). La conciliación es “la necesidad de compaginar el trabajo remunerado con el trabajo del hogar, las responsabilidades familiares y el tiempo libre de cada persona” (Programa Conciliam, 8). El movimiento para la conciliación empezó hace algunos años pero hasta ahora el proceso no ha funcionado porque sólo las mujeres decidieron a conciliar (Programa Conciliam, 8). Usualmente los hombres en una pareja continúa trabajando en sólo la esfera pública, y no sienten responsabilidad por las tareas de la casa. Debido quizás a los prejuicios de las dos esferas o simplemente no reconocen la situación desigual.

Según el criterio para conciliacion, para alcanzar una igualdad más extendida en el ámbito laboral y en estas situaciones familiares, primero todos necesitan reconocer y aceptar las desigualdades que todavía existen contra las mujeres. Necesitamos abordar la idea que la casa es el ambiente natural de mujeres y romper esta correlación asumida. Hay movimientos nuevos que quieren abordar esta desigualdad. Sólo están empezando, pero la idea es que la ley de conciliación necesita más de sólo la conciliación: además de mejorar el concepto de conciliación entre ambos sexos, necesitamos empezar una norma de corresponsabilidad en la casa. La corresponsabilidad es el “necesario reparto de las tareas del hogar y responsabilidades familiares entre cada miembro de hogar: pareja, hijos, hijas u otros familiares” (Programa Conciliam 8).

Un grupo de feministas en Cádiz habla sobre estos problemas.

Mujeres de Asamblea Feminista de Cádiz

Hay muchísmas mujeres que tienen trabajos remunerados que también hacen todas las tareas en la casa. Recientemente, en lugar de más igualdad, las mujeres españolas tienen una jornada mucho más difícil. Cuando mujeres sienten que necesitan hacer todas las tareas de la casa con sus trabajos remunerados, es un problema porque es una situación sin igualdad. Primero, estas mujeres todavía piensan que la casa es el lugar y responsabilidad de mujeres. Esta idea es tan inherente en la cultura española que las mujeres siempre se agotan y se sienten culpables si no hacen todo. Piensan que “si ellas no lo hacen no lo hace nadie” (Camps 19).  Ahora la sociedad también se espera que las mujeres hagan más tareas en la casa. Aún entre los años de 1993 y 2001, la jornada de las mujeres creció de 8 horas y 59 minutos a 9 horas y 14 minutos. Mientras estas mujeres están agotadas y no tienen tiempo privado, los hombres sólo participan en el trabajo del mundo público.[6] Entre los mismos años los hombres tuvieron un aumento en sus jornadas tambíén pero sólo de 5 horas y 52 minutos a 6 horas y 38 minutos. Esto es casi tres horas menos que la jornada de las mujeres (Tobio 26).

Segundo, esta desigualdad es un problema porque los hombres permiten este a ocurrir. Aún cuando las mujeres trabajan a jornada completa, muchos cónyuges no hacen nada para parar esta situación de desigualdad. Cuidar para todo el hogar además de trabajar en el mundo laboral es una carga física y psicológica.[7] Como una mujer en esta situación dijo, “estás en el trabajo pensando en los niños… y en casa pensando en el trabajo” (Tobio 26). Es una situación peligrosa que puede colocar a la mujer entre dos mundos sin que esté completamente dedicada a ninguno. Muchas mujeres de del estudio de Tobio han dicho que necesita haber un cambio pronto porque no pueden manejar más tiempo dividido. Aunque los hombres deciden ayudar a sus mujeres, todavía están diciendo “voy a ayudar” y no “voy a hacer las tareas que son mías porque vivo aquí también”(Asamblea Feminista de Cádiz).[8] En muchísimos casos los hombres piensan que la limpieza y el cuidado de los niños son los trabajos de mujeres. No ayudan ni sienten ninguna responsabilidad por algo que también es una parte de su vida.

También, hay personas que todavía no piensan que la educación de los hijos es un trabajo de los hombres (Asamblea Feminista de Cádiz). A menudo, los que apoyan la norma de mujeres en la casa usan la educación como una excusa para justificar el atrapamiento doméstico de mujeres. Muchos conservadores dicen que las mujeres deben quedar en la esfera privada siempre para dar una educación buena a los niños (Camps, 45).[9] Es cierto que la educación de los jóvenes es un aspecto fundamental de la vida familiar y nadie va a decir que no es importante si niños no tienen adultos que van a enseñarles. Pero no es necesario que la madre se quede en casa para educarlos. Una solución mejor es que los padres creen un plan de conciliación entre los trabajos de los dos. De este modo, ambos van a tener tiempo para educar a sus niños.

En realidad, si uno quiere que sus hijos aprendan lenguaje y lectura en el hogar, también deben aprender sobre la igualdad de género (Alberdi 9). Si una mujer no quiere quedarse en la casa como la única maestra, debe haber un compromiso. Con esto, los chicos van a tener un aprendizaje adecuado sobre los roles de igualdad de género. En otro caso, “si un niño o niña nunca ha tenido que colaborar en casa, no se puede pretender que con 13 años empiece a hacerlo de forma espontánea” (Inglés e Acosta 19). Los niños tienen un conocimiento de los roles sociales a base de lo que ven en la casa, más de lo que aprenden en la escuela.

Un hombre anda con su hija a escuela en la mañana, con su mochila.

Un padre acompaña a su hija a la escuela

 

 

Hay muchos modos de alcanzar corresponsabilidad y conciliación en situaciones desiguales. El Instituto Andaluz de la Mujer recientemente publicó una guía y esquema para apoyar el crecimiento de conciliación y corresponsabilidad. La medida más importante es la participación del gobierno en las vidas de familias que quieren practicar corresponsabilidad y conciliación real. Muy importante es una voluntad del marido para ser una pareja igual. El Plan Estratégico para la Igualdad de Mujeres y Hombres en Andalucía era formado por la Junta de Andalucía para los años 2010-2013. El método de este plan es cambiar la norma de conciliación en Andalucía y añadir el concepto de corresponsabilidad a la reacción contra la desigualdad. Hemos visto que la conciliación no funciona solo cuando no hay un significado específico. Fue introducido en la Consejería para la Igualdad y Bienstar Social en 2007, pero esta referencia a la conciliación fue ambigua y muy abierta a la interpretación. Por eso, las mujeres aceptaban los roles que siempre tenían, y los hombres no conciliaban. Esta ley fracasada muestra que es difícil cambiar las ideas culturales que siempre habían sido aceptadas (“Conciliación y Corresponsabilidad” 23). Sin embargo, las ideas nuevas de conciliación y corresponsabilidad juntas trabajan a cambiar las actitudes de la sociedad y no sólo las leyes. También, sin conciliación, la corresponsabilidad no puede sobrevivir en la práctica. Es fundamental que cuando oímos “corresponsabilidad” que pensemos sobre un equilibrio entre la vida laboral y la vida doméstica de cada persona en una familia, no sólo del padre y especialmente no sólo de la mujer.

Específicamente en este plan, hay puntos claves que la Junta de Andalucía sugiere para ver corresponsabilidad y conciliación real. Para llevar a cabo ambos, la Junta sugiere un crecimiento en la participación del gobierno y otras organizaciones. Primero, requiere más estudios para evaluar las realidades sobre la conciliación. Esto es importante para calificar si hay cambios después de poner en práctica estas políticas. Luego, quiere incorporar muchas empresas locales en el programa de conciliación para integrarlo en los servicios municipales. También, la Junta promete un crecimiento en la participación del gobiernos locales como ayuntamientos y el apoyo continuado de la Junta de Andalucía (“Conciliación y Corresponsabilidad” 69). Cuando programas como éstos tienen apoyo local, parecen más reales y personales. También hay más ayuda para la causa si hay personas entusiasmadas en todos los lugares donde necesitan instituir los principios de conciliación y corresponsabilidad.

En términos más específicos respecto a la familia, la Junta quiere que los centros de atención socioeducativa tengan más recursos para educar a los niños. Es importante que estas organizaciones tengan dinero suficiente para cuidar de los niños en los tiempos como el verano cuando no hay escuela pero sus padres todavía tienen que trabajar. Estes programas deben incluir actividades extracurriculares de cultura, deportes y otros temas (“Conciliación y Corresponsabilidad” 72). Cuando hay organizaciones locales que puedan cuidar de los niños, especialmente si los programas son del gobierno y son gratuitos o baratos, es mucho más fácil para los padres (Fornell et al.). Históricamente, éstos especialmente ayudan a las madres quienes a veces están más preocupadas sobre la familia. Ahora, muchas familias que pueden permitirse el gasto están usando recursos como un vivero o actividades extracuriculares para ocupar a sus niños. Es muy popular emplear algún tipo de ayuda doméstica. A menudo, las familias están usando cuidadores nuevos: las abuelas, hermanas, cuñadas, u otras mujeres a quienes les pagan (Tobio 28). Si el gobierno ayudara a proveer estos recursos, muchas familias sin dinero podrían trabajar sin preocupación también.[10]

La Junta también busca por una medida en la que la familia no tenga que estar preocupada con la educación infantil (“Conciliación y Corresponsabilidad” 72). Es más fácil practicar conciliación y corresponsabilidad cuando la escuela ya es determinada. Si una pareja sabe que sus niños van a tener una escuela desde una edad muy temprana, tiene una garantía que ambos puedan trabajar y sus niños tengan cuidado. Ni la madre ni el padre tiene una presión para quedarse en la casa.

La Junta no sólo quiere ayudar a través de los programas del gobierno sino con información también. Ha creado mucho material sobre corresponsabilidad y conciliación y creará más. Va a distribuirlo en las escuelas si es posible y en el “Bus de la Corresponsabilidad” (“Conciliación y Corresponsabilidad” 74). Este es un autobús que viaja a través de Andalucía para visitar a los pueblos. Las personas en el Bus dan presentaciones sobre conciliación y corresponsabilidad, respaldan debates, y actúan como una fuente de información (“El Bus de la Corresponsabilidad y la Conciliación”). Esto es muy útil para las personas que no tienen acceso a esta información y quizás no saben nada sobre los derechos de mujeres en la esfera pública.

En el mundo de trabajos remunerados, la Junta quiere asegurar la igualdad cuando hay situaciones familiares entre cónyuges. Aunque ya existen algunas leyes que regulan esto, no son bastante inclusivas. Una ley de 2007 empezó el “permiso de paternidad”, un reconocimiento mínimo de la importancia de la paternidad (Inglés e Acosta 24). Para un embarazo sana, es necesario que una pareja tenga apoyo del padre y también de la madre trabajadora (Sevillano 40). Si el movimiento nuevo funciona, habría sustituciones aseguradas para todos que estén entrando en una situación de un cambio familiar. Esto incluye los casos del embarazo, maternidad, paternidad, adopción, o acogimiento de menores (“Conciliación y Corresponsabilidad” 74).

El propósito de este movimiento es crear igualdad para mujeres pero también para asegurar que puedan tener una calidad de vida que corresponda a lo que quieren. Las mujeres también quieren las relaciones personales del ámbito laboral, o a veces encontrar un propósito definido por su trabajo (Camps 36). Muchas mujeres quieren tener independencia real con una autonomía económica y personal, de sus padres o de los hombres (Tobio 25).[11] Hay muchos trabajos imposibles si mujeres necesitan conciliar toda su vida laboral con su vida en el hogar cuando no tienen ayuda. Un nivel básico de trabajo remunerado es todo que pueden alcanzar “si no consiguen hacer compatibles la vida privada y la pública” (Camps 20). También, si sólo ellas concilian sus “dos vidas”, usualmente no pueden dedicarse satisfactoriamente ni tener una vida tranquila en la casa. Especialmente después de su trabajo remunerado, las mujeres tienen una necesidad “de soledad, de paz, de tranquilidad, de que nadie les pida ni exija nada” pero no pueden encontrarlas (Tobio 27).

La conciliación y la corresponsabilidad son muy importantes porque cuando una pareja las usa correctamente, los resultados son mucho mejores.  Los hombres en estas situaciones son más educados y comparten las tareas de la casa que usualmente no están respetadas como una carga de toda la familia.[12] Pero también esta manifestación de corresponsabilidad es muy importante porque muchas mujeres han dicho que lo que ayuda más con el estrés del hogar es cuando los hombres aceptan la responsabilidad igual (Tobio 28). El plan de La Junta es sólo una idea para la igualdad y el equilibrio de trabajos en un mundo de posibilidades. La transición completa desde el machismo y un régimen estricto hacia la igualdad, la corresponsabilidad en una familia, y la conciliación del trabajo será un paso muy grande y lento. Sin embargo, muchas personas están trabajando y ven más resultados cada día. Ya hay muchas parejas que viven con conciliación y corresponsabilidad en sus vidas cotidianas. El cuidado de la familia es fundamental para algunos hombres que están dispuestos a compartir las tareas de la casa y la educación de sus niños. Ahora, necesitan asegurar una vida familiar con conciliación y corresponsabilidad para todas las personas.

 Obras citadas

Alberdi, Inés. “Democratización y cambio de valores.” Introducción. La nueva familia  española. Madrid: Taurus, 1999. 9-26.

Asamblea Feminista de Cádiz. Entrevista personal. 6 junio 2013.

Camps, Victoria. El siglo de las mujeres. Madrid: Ediciones cátedra, 1998, 2013.

“Conciliación y Corresponsabilidad.” 1er Plan Estratégico para la igualdad de Mujeres y  Hombres en Andalucia, 2010-2013. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer, 2010. 69-74.

“El Bus de la Corresponsabilidad y la Conciliación.” Corazón del Poniente. Ayuntamiento de Vícar, n.d. Web. 17 junio 2013.

Gilmore, David D. “Men and Women in Southern Spain: “Domestic Power Revisited.” American Anthropologist 92.4 (1990): 953-70.

Gurich, Carolina M. “Cambios en el estatus de las mujeres casadas en la España en siglo XX.” Reis 104 (2003): 181-98. JSTOR. Web. 4 junio 2013.

Corrales Inglés, Rocío, e Isabel Nicolás Acosta. La corresponsabilidad en el ámbito familiar. La igualdad, un trabajo en equipo: material de corresponsabilidad. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer, 2010. 16-24.

Londres, Efe. “España sigue siendo el séptimo mejor país para ser madre pese a la crisis.” Diario  de Cádiz 3 junio 2013, sociedad sec.: 33.

López, Emilio. “Mujeres taxistas editan un libro con sus anécdotas al volante.” Diario de Cádiz 6 junio 2013: 13.

Mohammad, Robina. “The Cinderella Complex – Narrating Spanish Women’s History, the Home and Visions of Equality: Developing New Margins.” Transactions of the Institute of British Geographers 30.2 (2005): 248-61.

Programa Conciliam. La igualdad, un trabajo en equipo: material de corresponsabilidad. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer, 2010. 8.

Sánchez, Georgina G. “El niño que no sabía barrer.” El País [Madrid] 6 junio 2013, Opinión sec.: 36.

Sevillano, Elena G. “España, a la cabeza en bebés con bajo peso y madres tardías.”El País [Madrid] 27 mayo 2013, vida & artes sec.: 40.

Tobío, Constanza. “Nuevas formas familiares: las madres que trabajan.” Pasajes 19 (2005): 24-33. JSTOR. Publicaciones Universitat de Valencia. Web. 3 junio 2013.

Virués Fornell, Dolores, et al. Entrevista personal. 13 junio 2013.



[1]    Ahora hay más igualdad, y muchismas mujeres trabajan. Aún en 2000, seis de cada diez madres con niños tuvieron un trabajo remunerado (Camps 25).

[2]          La mayoría de personas con pensamientos machistas no entiende que es un comportamiento sexista y mal visto (Asamblea Feminista de Cádiz).

[3]   “La televisión, la publicidad, etcétera contribuyen a estigmatizar la figura femenina relacionándola solo con las tareas domésticas o el cuidado de la familia” (Sánchez 36).

[4]          A veces, las mujeres sienten que necesitan tratar a “ser a la vez como un hombre en la profesión y como una mujer en la familia” (Camps 26).

[5]   Usualmente esta idea se debe a un miedo de ser controlado por las mujeres (Gilmore 958).

[6]    “…mientras que el hombre solo desarrolla su papel en el espacio publico a traves de un trabajo remunerado, la mujer tiene que desarrollar tanto su trabajo remunberado en el espacio publico como el no remunerado en el espacio privado, provocando una situacion de injusticia social compartida y permitida” (“Conciliación y Corresponsabilidad” 69).

[7]          Una mujer dice: “una parte de ti que está pendiente de lo que pasa en casa” (Tobio 26).

[8]    “…como si fueran obligaciones de la madre que se delegan en otras personas cuando cada miembro tiene su parte de responsabilidad” (“Conciliación y Corresponsabilidad” 16).

[9]    Muchos conservadores dicen que mujeres necesitan volver a sus puestos en la casa porque esto va a terminar los divorcios, el descenso de la natalidad, y el abandono educativo de la infancia (Camps 45).

[10]         Esto es muy importante porque “la proporción de hogares por debajo del umbral de la pobreza en España está cerca del 22%, siendo los más afectados los hogares con niños” (Londres, 33).

[11] Historicamente, las mujeres se casaron porque era una necesidad: “…marriage acted as a refuge, a tactic for survival” (Mohammed 252).

[12] La mayoría de los hombres que practican conciliación y tienen una educación adecuada son jóvenes. Menos parejas viejas usan conciliación o corresponsabilidad en el hogar (Asamblea Feminista de Cádiz).